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La verdad "amarga del azúcar" en el río Grande San Lorenzo

| Cáritas Nacional/I.Vallecillo


El Playón de Los Encuentros permite divisar la integración del río Paz de Guatemala con el Grande de San Lorenzo y otros ríos tributarios como el Agua Caliente y San Antonio que se unen aguas abajo. Con un caudal importante y poseedor de una alta variedad de especies marinas, el río Grande de San Lorenzo enfrenta los estragos del derrame de melaza del pasado mes de mayo. (Nota publicada en Diario CoLatino por Gloria Silvia Orellana, fotos de Cáritas El Salvador).

Y mientras, el ingenio La Magdalena ha expresado su intención de cerrar operaciones, ante una multa inminente de 3.9 millones de dólares, que solicitaría la Fiscalía General de la República, por daños causados por el derrame de melaza en el río Magdalena, que ha afectado a un centenar de comunidades río abajo de forma permanente.

El torrente rápido y enérgico del río San Lorenzo eleva rizos de espuma por el golpe de agua con la piedra volcánica de su lecho, que lanzó miles de años atrás, el volcán El Chingo, frontera natural entre Guatemala y El Salvador al Occidente del país; por ahora luce sus aguas revueltas por las últimas lluvias, pero el paso de la melaza ha dejado sin recursos marinos a los pobladores que acuden a sus márgenes a pescar.
Juana Antonia Fajardo reside desde su infancia en el Caserío El Pito, Cantón El Conacaste, San Lorenzo Ahuachapán su recuerdo del derrame de la melaza el pasado 5 de mayo, aguas arriba que provenía del río La Magdalena está presente, porque aún ella y su comunidad viven con los estragos causados del desastre ambiental.

"Era una agua negra espesa como la coca (soda) cuando bajó por la mañana, eso apestaba a caña quemada y como que se impregnó en la arena porque ya no pudimos ni colarla -como lo hacemos- para tomar agua, era un tufo fuerte, después de esto solo pudimos sostenernos con el agua de una pipa que mandó por unas semanas el alcalde", narró.

Las repercusiones son fuertes y diversas entre alergias cutáneas y gripes repentinas, que consideraron como los rastros más visibles entre las comunidades del Caserío El Tonel, Cantón Jicaral; Caserío El Pito, Cantón El Conacaste y el Caserío Potrerillos, Cantón El Portillo, todos del Municipio de San Lorenzo, Ahuachapán.

"Aquí vinieron los médicos de la Unidad de Salud (MINSAL) llegaron a la zona para dar consulta y medicinas, pero aquí en El Pito no tenemos cantareras tenemos que vivir tomando esta agua, pero lo grave es que ya no hay pescado", agregó.

Similares testimonios brindaron los pescadores artesanales y agricultores Gabriel Antonio Pérez, Alberto Guerra y Julio Guerra Sandoval de otros cantones El Portillo, quienes se dedicaban a la pesca para variar la alimentación de sus grupos familiares, junto a la agricultura de subsistencia.

Gabriel reseñó, "Un vecino venía del otro lado del río (Guatemala) vio que venía el agua negra y que los pescados estaban todos moribundos saliéndose del río – yo estaba en la casa- salí a ver y el pescado estaba saliendo todos a la orilla en montón, se movían como que si querían huir de lo que estaba pasando, buscando aire para respirar, todas las agallas llenas de melaza. Nos metimos al río para tratar de sacar algunos pescados a esa hora era negro y pegajoso el río y se trató de salvar a unos peces metiéndolos en agua limpia pero ellos mismos dejaban el agua negra estaban ya bien llenos de melaza murieron llenos de melaza", afirmó.

Para Alberto y Julio el desastre ambiental de La Magdalena se suma en un "golpe doble" en sus comunidades ya que, con la subsistencia de agricultura familiar y la pesca complementaban su dieta nutricional pero ahora, han quedado sin peces y tres años consecutivos de sequía en el territorio nacional ha dificultado la siembra y cosechas.

"Nosotros vivimos de la agricultura para la familia y veníamos a pescar, para variar la comida y lo que nos sobraba lo vendíamos en San Lorenzo y traíamos unos centavos más, para comprar otras cosas, pero con esta contaminación nos ha afectado de gran manera, no hay pescado. Todos hablan de la limpieza del río La Magdalena, pero nosotros también somos los afectados", dijo Alberto Guerra.

La crisis de peces en el río San Lorenzo en su hábitat y los ecosistemas han sido atendido por la Alcaldía Municipal de San Lorenzo en Ahuachapán, Carlos Wilfredo García Salinas, Encargado de la Unidad Ambiental de la comuna, afirmó que la situación del río es caótica ya que de las 36 especies que se reproducen, han desaparecido más de 20 de estas.

En los márgenes del Playón de Los Encuentros en donde, convergen los ríos Grande de San Lorenzo, Agua Caliente, San Antonio y el Paz de Guatemala, García comentó que los estragos del derrame de melaza, son palpables y permanentes, lo que podría generar una crisis de seguridad alimentaria.

"Estamos hablando que la gente antes del derrame de melaza no se tardaba más de 3 horas, para pescar unas sus 4 libras de pescado, ya sea con atarraya o con la mano que hay mucha gente experta en esa práctica en meter las manos en las orillas; el pez al que nosotros llamamos "bute" (chimbolo) es lo único que existe en estos momentos y tal vez, algunas especies que se desplazan por el río Paz de Guatemala, pero de ahí es prácticamente nulo los peces en este río", dijo.

Sobre el Ingenio la Magdalena indicó que se acercaron en los primeros 15 días, luego del desastre del derrame de melaza, en 2 ó 3 visitas al gobierno local, quienes entre las propuestas estaba lo de resembrar peces, no obstante, consideró que estas medidas solo podrían aplicarse atendiendo, las recomendaciones del grupo de biólogos de ICMARES de la Universidad de El Salvador (UES).

"Estos biólogos están haciendo un estudio sobre el estado del río y esto le servirá al Concejo Municipal en la toma de sus decisiones -no puedo decir- que es lo que conviene o no, pero esperaríamos el informe de ICMARES un documento técnico – científico sobre el río Grande de San Lorenzo, es lo único que puedo decir, ellos son los expertos y nos dirían cuando se puede hacer una repoblación que debe ser con las mismas especies originales del río que han logrado identificar unas 16 especies – esto nos servirá mucho- porque vamos a conocer de verdad sobre la vida del río, como subsiste, su oxigenación, las condiciones climáticas y la contaminación", aseguró.

Como Encargado de la Unidad de Medio Ambiente García calificó de "tragedia" el derrame de la melaza que impactó los ecosistemas de los ríos a lo largo de su recorrido de más de 20 kilómetros abajo del río La Magdalena, este cuerpo de agua el es considerado uno de los mejores en el país por la presencia del pez llamado "Tepemechin" una especie en vías de extinción emparentado a la familia de la trucha, que de las 4 especies que existen en el río habitan dos de ellas.

"El tepemechín es un indicador de aguas oxigenadas y la gente ha sentido la muerte de esta especie y con todos estos conocimientos que obtengamos de ICMARES, los podremos retomar para ir a las escuelas a dar educación ambiental y también con las comunidades en razón de prevenir y cuidar las especies; porque no queremos decirle a la gente que deje de pescar, lo que queremos es conservar el río para que a futuro sigan pescando, por ahora tenemos que reorientar los esfuerzos, y concretar las ideas, porque antes teníamos estas especies y ahora no todo esto se tiene que discutir y tomar medidas", reiteró.

José Roberto González Leiva, es docente investigador del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICMARES) Escuela de Biología de la Universidad de El Salvador, han realizado una serie de visitas técnico científicas para recolectar todo tipo de muestras en el lecho y riberas del río San Lorenzo que han dividido en varios tramos de su recorrido constituido en remansos y agua corrida a fin de evaluar la situación, tras la contaminación por la melaza.

"Venimos al río San Lorenzo a petición del gobierno local y del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) que solicitaron el apoyo , además vamos a trabajar en el proyecto de Evaluación de Caudales Ambientales en seis cuencas,
prácticamente estamos haciendo algo similar a este proyecto", explicó.

Con tres viajes efectivos de recolección el grupo de biólogos han delimitado 6 puntos de muestreo entre los ríos Magdalena y el Grande de San Lorenzo en su cauce de 2 kilómetros de distancia aguas abajo desde el derrame de la melaza, y otros dos puntos de muestreo río arriba, donde no hubo alteración alguna a fin de generar una información integral.

González Leiva a cargo del equipo de trabajo multidisciplinario que lo integran químicos, biólogos, biólogos especializados en ictiología (estudio de peces) y especialistas en microbiología de agua y de insectos acuáticos, con el fin de analizar la calidad del agua y compilar información que les permita establecer las condiciones del río a través, de una caracterización biológica y física del cuerpo de agua.

"Aprovecharemos, también realizar un monitoreo de biodiversidad terrestre con aves, mamíferos, reptiles y anfibios que nos servirá para hacer un levantamiento de la biodiversidad del río y la asociada al río. Es difícil hablar por ahora de una restauración o evolución de las aguas luego del derrame de melaza, porque no hay estudios o investigaciones previas para comparar -un antes y un después- , es un problema que tienen muchos ecosistemas del país -de ahí- la importancia de hacer estudios de Línea Base para verificar las condiciones del río cuando algo lo afecta" manifestó.

Sobre la evaluación de las aguas del río afirmó, que cuentan con un escenario donde ya hubo una transformación luego de recoger los testimonios de la población, donde destaca la existencia del tepemechín, un pez que requiere de agua con muy buena calidad de oxígeno que solo lo han visto por fotografías cuando salieron a morir a los márgenes del río.

"Algunos peces eran de tamaño considerable entonces, difícilmente podemos hacer una evaluación "a priori" de como están las condiciones y justamente esperamos que con tres muestreos más y los estudios que hagamos en otros sitios daremos una serie de recomendaciones y conclusiones más objetivas", indicó.

En cuanto a la documentación de las especies Leiva afirmó, que cuentan ya con información biológica de 9 especies y tienen pendiente aún 4 ó 5 muestras más, que consiste en un proceso de talla, peso e identificación taxonómica de los peces y oras especies y establecer su estado juvenil o adulto, que son pruebas que realizan en el laboratorio.

"Los biólogos que andan muestreando también los insectos acuáticos –me comentaron- que en el anterior muestreo la cantidad de estos insectos está en una cantidad de buena a regular con un índice biológico de familia de insectos acuáticos de 7, que no es la mejor, porque en un río excelente el nivel debería 0 a 4 el índice biológico" acotó.

Sobre la repoblación de especies en el río San Lorenzo, el biólogo reconoció que la ocurrencia de este tipo de contaminaciones como el derrame de melaza, impacta de forma permanente, y que los programas de restauración e incorporación de especies es un trabajo complejo que implica montar un laboratorio donde se puedan criar en cautiverio estas especies.

"Estamos sorprendidos de haber visto algunos tepemechines que indica, que el agua de este río es de muy buena calidad pero ahora, estamos en un momento difícil, el tepemechin es un pez que necesita tres hábitats para completar su ciclo de vida, es un pez similar al salmón en Alaska (Estados Unidos) solo que ellos se mantienen más en el río siendo adultos y cuando se van a reproducir migran a los estuarios para dejar los huevos en aguas salobres (dulce y salada) ahí oclusionan y las larvas comienzan a desarrollarse y en la medida que va creciendo comienzan a subir río arriba,para ya adultos iniciar de nuevo el ciclo de reproducción esperamos que algunos que se salvaron vuelvan río arriba y también los pobladores no deberán de abusar de la pesca para que repueblen el río, así como cuidar que no tiren contaminantes a las aguas del río", señaló.

Rosaura Aguirre facilitadora de CÁRITAS que desarrolla un proyecto de Agro-ecología Sostenible ante el Cambio Climático trabaja en la zona desde hace 5 años con algunas comunidades que viven en los márgenes del río San Lorenzo, quien expresó su preocupación por la seguridad alimentaria de los pobladores en el área de impacto del derrame de melaza el pasado 5 de mayo desde el Ingenio La Magdalena.

"Ya salió en todos los medios de comunicación la información de una multa que se le impondrá al Ingenio La Magdalena que son 3.9 millones de dólares, con un 60% para las obras sociales, el 40% para algunos proyectos, donde el MARN formará parte, pero aquí aguas abajo, aún no han respondido varias preguntas como: cuánta melaza se dejó ir al río -ni se ha respondido- qué harán con la gente de las comunidades que se ha quedado sin la pesca, que forma parte de su línea de subsistencia además, de sus pequeños cultivos", manifestó.

Sobre el incidente del derrame de melaza Rosaura acudió luego, que los pobladores de las comunidades le avisaran de lo que ocurría con el río San Lorenzo, que recordó como una capa viscosa y negra que trajo la muerte de los peces, lo que calificó de desastre ambiental que pudo haber afectado para siempre de algunos ecosistemas en los márgenes y dentro del cuerpo de agua.

"Hemos recorrido varias comunidades y nos damos cuenta, que en algunas la gente debe consumir el agua así como está de afectada, sin ningún tratamiento y también se han quedado sin una fuente de alimento porque no hay peces para comer, y si a esto sumamos los tres años de sequía que afectó a la gente subsiste con sus cultivos estamos ante una situación grave. Nosotros queremos hacer conciencia, sensibilizar a los actores locales, la alcaldía municipal y el gobierno porque esta es una realidad que debe ser abordada de forma inmediata y creemos que no habrá mayores avances sino se reconoce que esto fue un desastre al medio ambiente y como tal, deberá ser abordado utilizando una serie de medidas de atención y esperar tal vez, unos 20 años para que se recupere el río y su diversidad, de no hacerlo siempre habrá un problema social", concluyó.